VI
PREMI LITERARI
INFANTIL-JUVENIL NOSTROMO
setembre 2009
VEREDICTE DEL JURAT

Tercer premi: Lucio y sus divertidas vacaciones.
                     de Andrea Sánchez Ollero
                     IES Ramón Berenguer IV 1er ESO
                     Sta Coloma de Gramenet.        
 Había una vez un extraterrestre que quería irse una semana a la playa.

 Alquiló una casa y allí pasó su semana de vacaciones.

 El primer día fue a ver todo lo que había en ese pueblo. Visitó todo y cada uno de los sitios. Comió en un restaurante y volvió a casa: se duchó y se echó a dormir. Por la tarde, cuando despertó, decidió bañarse en la playa donde le mordió un pez en el pie y tuvo que ir al hospital. Lucio medio muerto de miedo se lo explicó al médico, le miraron bien el pie y le di9jeron que no era nada pero que esa noche tendría que dormir en el hospital por si acaso se complicaba la infección. Lucio dijo que vale, que se quedaba pero que tenia hambre.

 El médico le trajo de cenar pescado y Lucio empezó a chillar.

 Tenia miedo de los peces, el médico corriendo fue a ver que pasaba y al ver a Lucio, bajó al restaurante y le subió una pizza.
 
 Y le preguntó-

 - ¿Lucio, así mejor?

 El contestó que sí.
 
 Cuando acabo de cenar, apagó la luz.

 A la mañana siguiente salió del hospital, y al llegar a casa decidió hacer las maletas e irse a otra playa. Cogió la nave y aterrizó en otra playa más lejana, en las afueras de un pueblo donde no había nadie.

 Encontró una casa abandonada y allí se instaló.

 La limpió pero tuvo que ir para el pueblo para comprar comida, agua y todo lo necesario para pasar los días que le quedaban de vacaciones.

 Se tiró toda la mañana para instalarse, colocar la compra, hacerse la comida, etc.

 Cuando terminó, decidió irse a pegar un baño a la playa pero con más cuidado.

 En esta playa no habían peces, el agua era cristalina. Se dio el chapuzón y se duchó.

 Volvió al pueblo, a cenar y jugar a los bolos.

 Cenó en la pizzería, le encantaba la pizza.

 Y luego al ir a la bolera no habían zapatos de su número y se tuvo que ir.

 Entonces fue al casino. Y se gastó miles y miles de euros, pero no le dio importancia, cogió su nave y se fue para casa.

Al llegar a casa le pareció escuchar el canto de una sirena. Se acercó lentamente a la playa pero no vio nada y se fue a dormir.

 El tercer día de vacaciones, se levantó, desayunó y volvió a escuchar el canto de una sirena.

 Decidió meterse en la mar y nadar para ver que había.

 Pero por mucho que nadaba no veía nada, hasta que dijo voy a mirar detrás de las rocas.

 Cuando llegó vio como un castillo, un castillo de agua donde vivían muchísimas sirenas, preciosas con una voz muy dulce.

 Lucio dijo-

 -¡Hola!

 Pero no le contestaban, se hacían las locas. Entonces Lucio nadó otra vez hasta su casa.
 Escribió una carta y la mandó al alcalde del pueblo, en la carta iba redactado lo que había visto con sus propios ojos y el número de su móvil para que pudieran contactar con él.

 A las horas, suena el móvil, era el alcalde del pueblo, y decía que no se creía nada de lo que había escrito en esa carta.

 Lucio confundido le dijo que por qué, que fuera y lo vería con sus propios ojos.

 El alcalde le dijo que estaba muy ocupado y que no se iba a hacer caso de  ningún extraterrestre.

 Entonces el pequeño extraterrestre se fue a comer. Esta vez no comía pizza sino macarrones.

Después de comer se hecho la siesta y luego volvió a ir detrás de las rocas a ver si por fin las bellas sirenas se decidían hablarle.

 Una vez en las rocas volvió a decir-

 -¡Hola! ¿Hay alguien?
 Salió una sirena con la cola y el pelo azul y contestó-

 - Si, no nos hagas nada somos buenas.

 Lucio al ver la cara de la sirena azul se quedó sorprendido y le dijo-

 Tranquila no vengo a haceros daño solo que ayer cuando llegué del casino escuché como cantabais y me enamoré de vuestra preciosa voz.

 - Tú también tienes una voz muy bonita le dijo la sirena, ¿te quieres quedar aquí a pasar la noche?

 - No, no puedo, rengo que regresar a casa, pero mañana volveré.

 Lucio regresó a casa llamó al alcalde y le dije que había estado hablando con una de ellas, pero usted siga sin hacernos casa.

 Se puso a ver la televisión.

 Y cuando acabó la serie que estaban dando se echo a dormir.

 Al cuarto día, Lucio se levantó y fue para el castillo sin desayunar.

Pero no había nadie, parecía que a las dulces sirenas se las había tragado la tierra.

 Pero Lucio esperó.

 Al tiempo aparece la sirena amarilla y le pregunta que, hacía allí sentado.

 Lucio le contestó que les estaba esperando entonces aparece la sirena azul con las demás.

 Cantaron y cantaron y Lucio cada vez se iba más mar adentro. Hasta que se dio cuenta y dijo-

 - ¡Que horror estas voces me están matando!. No puedo seguir escuchándolas.

 Se fue para casa como pudo pero la marea no le dejaba salir.

 Cogió las maletas y su nave y se fue para el planeta Júpiter. Ya que no podía pasar las vacaciones en la playa como el quería y las decidió pasar en Júpiter.

 Pero no encontraba ningún rió, ni nada que llevara agua.

 Se fue a dormir ya que el viaje había sido muy duro.

 Llegó el siguiente día y aquello que se veía parecía un milagro.

 Había aparecido un mar inmenso y bonito de la nada.

 Lucio contento consiguió quitarse el miedo que tenía a los peces.

 Y decidió hacerse una casita en el fondo de ese mar y convivir con ellos.

 Les iba bien, todo el día nadando que era lo que le gustaba.

 Se hico de noche y otra vez se fue a dormir.

 Llegó la mañana siguiente y ya le quedaba poco tiempo para que se acabaran las vacaciones porque mañana ya recogía y se iba para Marte donde esteba su verdadera casa.

 Ese día quiso aprovechar para hablar con los peces, las estrellas de mar, los caballitos de mar y todo lo que había allí nadando.

 Salió a la superficie porque le apeteció una pizza, entonces fue a la nave que allí tenia y comió.

 Volvió a ir al mar a seguir nadando con sus amigos.

 Y se pasó todo el día de un lado para el otro conociendo a pescaditos.

 Último día, Lucio triste se despidió de sus amigos, y cogió la nave y se fue.

 Llegó a Marte y, en este planeta había ocurrido un milagro, había otro mar inmenso pero Lucio tuvo miedo porque volvió a escuchar ese canto de sirenas que casi le matan.

 Se encerró en su casa de donde nunca supimos si volvió a salir.



Andrea Sánchez Ollero


SORTIDES Portal de la Pau. Davant del Monument a Colom
Tel 93 442 31 06