V
PREMI LITERARI
INFANTIL-JUVENIL NOSTROMO
setembre 2008
VEREDICTE DEL JURAT

Tercer premi: Ciudad submarina.
                     de Aitor Arlandi Gónez
                     IES Ramón Berenguer IV
                     Sta Coloma de Gramenet.    
Ciudad submarina

CAPITULO UNO: Introducción

 Alberto era un niño de 9 años aproximadamente. Vivía con su padre, Carlos, y su madre, Aurora, en un pueblecito muy, muy, muy alejado del mar, Pueblo Escaso. En aquel pueblecito no se veía ni siquiera un charco al llover, es que ni siquiera llovía. Era tan seco, tan pequeño y alejado, tan solitario, sin turistas, sin casi nada, sólo un par de casas y un pequeño pozo.

 Todas las mañanas Albert se tenía que levantar a las cinco de la madrugada para recorrer tres duras horas de trayecto en coche para poder ir al colegio. Al llegar al colegio, Carlos levantaba a su hijo para que entrase, pero el niño nunca quería, no era por sus notas, ya que sacaba siempre excelentes; no por la escuela, ya que era muy, muy bella, no; sinó porque allí le esperaban un montón de niños de todas las edades para despreciarlo, insultarle, tirarle al suelo, patearlo, quitarle el bocadillo del almuerzo, el dinero de la comida, incluso escupirle y pegarle. Pero no porque fuese mala persona, no, él tenía un gran corazoncito, era muy humilde, muy simpático y agradecido con la gente. Le hacían eso sólo por su aspecto: tenía la piel un tanto azulada, una nariz puntiaguda, un pelo corto y rizado de color azul intenso, se le juntaban entre sí con un tipo de membranas entre dedo y dedo, tanto en las manos como en los pies y lo más extraño de todo, unas marcas por todo el cuerpo que le rodeaban los brazos, las piernas, el torso, formaban una especie de pez en la espalda y acababan en la cara en forma de rayo.

CAPITULO DOS: El Pasado

 Su padre, Carlos, cuando era un niño pequeño vivía en un lugar, muy cercano al mar, Ciudad Marina, donde todos los días veía el mar al amanecer nada más levantarse, pasar el día con sus bellas horas, y de todo ello lo más bello, al anochecer del mar, con un tono azul oscuro, pasa a un violeta indefinido, y poco a poco se va volviendo de un rosa tan, tan precioso que te da por pensar en infinidad de cosas preciosas como aquella noche. Y poco a poco se te vayan cayendo los párpados hasta quedarte completamente dormido, teniendo unos sueños precisamente preciosos. Con 10 años a Carlos le compraron una caña de pescar y desdes entonces no paro de pensar en el mar, en el interior de ella, y todo lo que estuviese relacionado con el mar. Hasta qué un día tan inesperado con motivos que yo desconozco, él se marchó de allí, y que iba a hacer un joven de 19 años, alejarse del mar, lo que el más quería en ese momento, lo más profundo y todo para él.

 De su madre Aurora, sólo se sabe que era una chica de 18 años que decidió ver mundo ayudando a los pueblos sin casi ningún recurso, y más tarde llegó a Pueblo Escaso, se topó con Carlos, y como no tenían dinero suficiente para marcharse a otro lugar, establecieron allí su campamento, más tarde se hicieron una casa y tuvieron a Alberto.

CAPITULO TRES: La pregunta clave

Un dia, tan inesperado Alberto estaba confuso, es la época que los niños ya con 10 años empiezan a recapacitar, pensar, reflexionar, pero aún no son conscientes  ni piensan en las respuestas, ¿ ni lo han hecho o pueden hacer ? Carlos le preguntó a su hijo: - Alberto ¿te pasa algo? Y Alberto respondió alto y claro: - Papá, ¿ por qué te marchaste de allí donde viviste toda su infancia si tanto querías ese sitio como siempre me lo has dicho y me sigues diciendo ? Entonces Carlos, que estaba agachado para hablar con su hujo, se levantó lentamente, perdió color, le cayeron un par de lágrimas al suelo, se giró y se fue sin decir una mínima palabra.

 Al dia siguiente el padre no apareció por la casa, ni al dia siguiente, y así sigue, desaparecido........

CAPITULO CUATRO: El presente y la respuesta a la pregunta

Esta tarde Alberto ha cumplido 18 años y está muy feliz, pero intenta acordarse de algo que quiere y necesita recordar, pero no sabe ni siquiera de qué puede tratarse. Entonces su madre le pregunta: - Alberto ¿te pasa algo? - Y Alberto recuerda esa frase y recuerda también lo que intentaba recordar y le traía inquieto tanto tiempo. Y sin pensárselo ni una sola vez Alberto pregunta: - Mamá ¿por qué papá se marchó? ¿y por qué papá se marchó de aquel lugar, ciudad Marina, si tanto la quería y la adoraba como decía? - Entonces su madre le dijo: - Alberto, ya es hora de que te explique por qué papá se fue de aquí y de allí. Ven aquí y sientate en el sofá que tengo mucho que explicarte. Papá con 17 años, dejó embarazada a una mujer, que era muy misteriosa porque decían que provenía de las profundidades del mar y que tenia un color de piel azul claro e intenso. Y con 18 años recién cumplidos nació el bebé. El bebé era muy pequeño y pesaba muy poco. Y era de color azul. Ni siquiera con el dinero de las dos familias juntas tenían dinero para cuidar y mantener el bebé. Y la madre de la criatura un día lanzó el bebé al mar, - prosiguió la madre diciendo que era mejor para él y que así él sabría vivir tanto en el exterior de la tierra como en el mar. Y el cuerpo del bebé se hundió rápidamente. La madre del bebé desapareció, y tras varias semanas de búsqueda del cuerpo de el bebé, se encontró el cuerpo sin vida, y con una nota que ponía: - Soy yo cariño te estaré esperando aquí dentro del mar, si confías verdaderamente en él, encontrarás el camino hacia mi.

CAPITULO CINCO: Las pruebas de valentía

 Dos días después de que la madre contara toda la verdad, murió. Y Alberto desconcertado, solo, y con dinero suficiente para ir a cualquier sitio, se decidió y se fue allí, a Ciudad Marina para resolverlo todo. Estuvo dos semanas buceando con un equipo especial de submarinismo, pero no encontró absolutamente nada. Entonces recordó las palabras que dijo su madre que ponía la carta, “ si confías verdaderamente en él (mar), encontrarás el camino hacia mi”. Pensó: - ¿por qué soy así: azul, con marcas, etc, tan diferentes a los demás? Volvió a recordar otra de las palabras de su madre cuando le contaba la historia “tenía la piel de color azul intenso, .....” y sin pensárselo confió en él y en el mar y se tiró al agua, y cuando llevaba ciertos metros de profundidad, ya no aguantaba más tiempo allí y decidió subir hacia la superficie y volvió a recordar “si confías verdaderamente en el (mar) encontrarás el camino hacia mí”. He aquí la prueba de valentía, siguió hacia abajo y las membranas de sus pies y manos se hicieron más grandes, entre la espalda y el culo le salió una larga y fuerte cola, y le salieron unas branquias que le permitieron salir hacia abajo, hasta que topó con algo que no se veía. De repente apareció una especie de obertura y entró dentro de ella. Era una ciudad bajo el mar, que desde fuera no se ve, pero desde dentro se ve absolutamente todo. Siguió adelante sin ningún miedo, y vio a muchísima gente de su mismo color, con símbolos como el suyo, y todo tipo de especies desconocidas de animales y personas extrañas como él. Entre la multitud preguntó a alguien dónde estaba el jefe de aquel lugar, aquel le respondió y Albertó se dirigió a aquel lugar, e hizo todo lo posible para hablar con el jefe o rey de aquel lugar, y lo consiguió.
Él le preguntó: - Majestad, mis más queridos respetos, vengo de exterior de la tierra a buscar a una chica que viajó a la tierra y quedó preñada de un humano, ¿sabe dónde  la podría encontrar? - El rey sólo dijo: - Acompáñame. - Y le llevó ante ella. - Hola, ¿tú eres el otro hijo de la persona con que tuve mi hijo en la tierra verdad? - Si, yo soy, pero vengo a pedirte que me ayudes a encontrar a mi padre que se fue de casa cuando tenía entre 9 y 10 años. - Sí, te ayudaría si pudiese, pero por salir al exterior de la tierra y perder la felicidad allí he perdido mi vida infinita, y no me queda mucho tiempo de vida. - Mira, tu tuviste un hijo con él, y después de que tu te viniste hasta esta ciudad marina, tu hijo murió y yo soy una parte de él.

CAPITULO SEIS: El reencuentro

 Él y ella se dirigieron hacia la superficie para buscar al padre de Alberto y el padre de la criatura muerta, que tuvo con esa mujer llamada aqua. Aqua dijo: - Estoy segura de donde estará si sigue con vida. - ¿Dónde, Aqua? - En el lugar exacto donde dejé caer el cuerpo de nuestro hijo.
Y efectivamente allí estaba, mirando fijamente al mar, Carlos recordaba a su hijo. Y Alberto se sentó a su lado derecho y Aqua a su lado izquierdo, y estuvieron los tres callados una hora contemplando el mar, pensando, hasta que Alberto le dijo a su padre: - Papá, ya es hora de irnos.

CAPITULO SIETE: Epílogo

 Aqua volvió a tener una gran felicidad en aquel momento, volvió a tener vida eterna y regresar así a su pueblo marino. Y Alberto y Carlos volvieron a vivir juntos en aquel pueblecito muy cerca del mar donde se veía al mar amanecer, pasando el día y por la noche el cielo se veía azul, volviéndose lila, y más tarde convirtiéndose en un rosa intenso.

Aitor Arlandi Gónez
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