Ladrón
Mikado y el caballo de oro
-"Si
sé que acabaría tan cansado....
no habría cometido el robo de ayer...
Menudo tute que me pegué, y a la postre,
la policía no me dejó tranquilo
y me fue muy difícil escaparme... Así que
no tuve tiempo de dormir nada... Estoy que me
caigo... Espero no dormirme en clase..."
-Espera,
espera. Deja ya de narrarles la historia hombre,
-dijo?
-Fuera
de la historia... -chilló...
-¿Qué pasa;
que no les estaba explicando bien la historia?
-Si, pero
antes quiero presentarme yo mismo:
EJEM... ¡Hola!
Me llamo Yue, (que por cierto significa luna
en chino). Le he dicho al narrador que os deje
de explicar la historia, porque creo que es de
muy mala educación que no me presente
antes. Soy un ladrón de guante blanco,
y por lo tanto, un delincuente pero os puedo
asegurar que no tengo nada de maleducado, además
de estar robando por una buena causa y porque
me siento obligado a hacerlo. Robo porque hace
un mes secuestraron a mis padres, me llamaron
y me pidieron una suma de dinero muy elevada
que me pidieron en joyas y por eso las robo.
Debo conseguir esa suma de dinero. Tengo 16 años,
soy moreno, delgado y mido 1,80. Tal como os
he comentado antes, soy un ladrón y cuando
cometo mis robos me hago llamar el ladrón
Mikado: visto con un traje blanco totalmente
especial para los robos; parecido a los trajes
de ropa occidentales, con toques orientales (como
el cuello...) conjuntado con una capa y unos
guantes de piel y botas altas; no llevo sombrero,
llevo pantalones cortos (hasta las rodillas)...
Bien yo creo que ya os he dado los datos suficientes
sobre mí, espero que esta información
os sirva para entender mejor la historia.
- Ya puedes
seguir la historia narrador.- comentó...
- De acuerdo.-
expresó el narrador.
En clase
de matemáticas, Yue se durmió en
clase de lo cansado que estaba, mientras la profesora
explicaba:
- En una
transformación T, un punto se le llama
doble o invariable. Cuando se transforma en sí mismo,
forma una figura...
Como era
de esperar, la profesora en cuanto se enteró de
que Yue en lugar de escuchar en clase estaba
echándose una agradable cabezadita, le
echó de clase.
Y Yue pensó:
"Al
final sí que me he dormido en clase..."
Durante
la hora de patio, en la cantina sucedió:
- ¿Oye
Yue... Siempre te asustas de esa manera tan escandalosa
cuando de despiertan o qué? -Dijo...
- No. Pero
de todas formas... Tampoco he chillado tanto ¿No?
- ¿Que
no? Pero si seguro que te ha oído todo
el edificio... Fíjate que la profesora
te ha tenido que echar fuera de clase y todo. ¿Jo!...
Yo intentándote ayudar y al final me ha
reñido a mí también
y todo...
- Pues
lo siento señorito, además que
sepas que no lo hice adrede...
- Como
mínimo se te ve más animado. Cocinera... ¿Me
puede hacer un bocadillo grande de frankfurt
con jamón dulce, queso y tomate, por favor?
- ¿Todo
esto te vas a zampar?
- Sí.
Además eso no es nada...
- ¡Jo!,
como comes...
- Ya...
Todo el mundo me lo dice...
- Lo siento
chiquillo pero no quedan bocadillos.
- ¿Qué?
En ese
preciso momento, Yue estaba más pendiente
de las noticias que daban en la televisión
que de otra cosa. Esta decía:
- Se ha
encontrado un tesoro en las profundidades
del mar Egeo, unas ruinas situadas al lado del
mar. Hay la hipótesis de que esta zona
sufrió un gran terremoto. El templo
cayó al mar, y con los siglos la mar ha
ido engullendo lo que quedaba del supuesto antiguo
templo griego donde se adoraba y se ofrecían
ofrendas al dios Poseidón, el famoso dios
de los mares y de los terremotos y de las tempestades.
Los especialistas que están investigando
más sobre las ruinas, dicen que Poseidón
solía estar relacionado con caballos y
han encontrado una estatua de oro de este animal
que ha reposado hasta ahora en los mares. Esta
figura, de un valor incalculable, ha sido trasladada
al museo griego...
Aunque
su amigo le estaba llamando, Yue seguía
mirando la televisión muy atento a lo
que decían y no prestaba atención
a su amigo.
- ¡YUEEE!
Entonces,
no logró llamar la atención de
su amigo Yue, sino que también logró llamar
la atención de toda la cantina.
-¿Eh?
Ostras ¿Ya has acabado de comprar los
bocadillos?
- No, no
les quedaba. Así que al final me he cogido:
un croisant de chocolate, una caña de
crema y una empanada de tomate con atún
y olivas.
Y entonces,
como es natural, Yue le dijo perplejo a su amigo.
- No...
Si cuando digo que en vez de un estómago,
lo que tienes es un agujero negro, es por algo.
- Cuando
Yue llega a su casa. Piensa que:
"Si
consigo averiguar donde se halla el museo griego
y logro robar la estatua del caballo de oro,
podré al fin salvar a mis padres. Tengo
que informarme lo antes posible sobre el museo:
su plano, su posición respecto a los otros
edificios, las cámaras exteriores e interiores
donde están y su posición...
Al cabo
de un mes de planificación, una noche,
Yue estaba listo para llevar a cabo su robo;
así que entrega por correo su tradicional
carta que esta dice:
"Os
comunico que hoy a las 9:00 h de la noche, robaré el
caballo de oro de Poseidón que reposa
en el museo de antigüedades griegas"
Firmado:
Mikado.
A las 8:00
de la noche la policía comenta:
“Tenemos
que estar listos antes de que llegue Mikado para
evitar que robe el caballo de oro: es una antigüedad
muy valiosa. E inmediatamente, se preparan para
atrapar al ladrón Mikado
A las 8:30
h, se viste con sus prendas de ladrón
Mikado y sale a la calle planeando con su ala
delta negra que solía usar para llegar
oculto en el cielo al lugar donde pensaba robar
y que después usaría para huir
de la policía.
Una vez
completado su robo, siguiendo los puntos estratégicos
que él había planeado, tiempo atrás,
dejándose caer suavemente y con movimientos
calculados que ya había ensayado tiempo
atrás en el terrado de su casa, organizado
y con la misma distribución que el tejado
del museo griego. Llegó al terrado del
museo y ocultó cuidadosamente el ala delta
en el tejado debajo de unas telas que reproducían
el color del edificio.
- Seguro
que así no encontrarán el ala delta,
o al menos hay menos posibilidades.
- Pensó Mikado.
- Bueno... ¡Allá voy!
A continuación,
se metió dentro del edificio por los conductos
de ventilación y a medio camino paró un
momento, y sacó un mapa muy doblado que
había conseguido en internet tiempo atrás
y que llevaba en el bolsillo. Miró donde
estaban colocadas las cámaras de vigilancia
y después se guardó el mapa de
nuevo. Desde la salida de los tubos de ventilación
que daban a la habitación donde estaba
el caballo de oro, salió cuidadosamente
ocultándose de las cámaras, sacó unas
bolas del tamaño de una rueda de unos
patines en línea y los lanzó hacia
el suelo de la habitación. Estas, en cuanto
chocaron con fuerza contra el suelo, reventaron
y de ellas salió un humo.
Mikado
dejó ir una carcajada pícara mientras
se ponía una máscara que neutralizaba
el efecto de somnífero que producía
el humo que todavía salía de las
bolas y le facilitaba la respiración.
En cuanto las cámaras ya no podían
filmar nada por la humareda que se había
producido. Las rompió a distancia con
una pistola de balines que llevaba en el bolsillo
y salió de los tubos de ventilación
y se dirigió hacia donde se encontraba
el caballo de oro. Se dirigió al código
de seguridad, miró el plano de nuevo e
introdujo un código que había en él,
pero...¡fue erróneo! La alarma saltó y
Mikado nervioso, rompió bruscamente el
cristal de la caja donde se encontraba el tesoro.
Seguidamente, cogió el caballo de oro.
Cuando los policías entraron se desmayaron
casi instantáneamente por los efectos
del somnífero del humo que quedaba en
la habitación. Consiguió huir hacia
el terrado pero... se encontró rodeado
por 6 o 7 policías, pero Mikado fue valiente
y saltó por encima de un policía,
haciéndolo servir de potro. Cogió el
ala delta que reposaba en un borde del terrado
del edificio y volvió a saltar encima
de otro policía, esta vez haciéndolo
servir para impulsarse fuera del edificio y desapareció en
la oscura noche planeando con el ala delta.
Judith
Pérez Vicioso